Debido a la colocación externa de las ruedas delanteras, los pasos de rueda dentro del habitáculo del piloto se reducen en unos 4 cm a cada lado. Esto libera espacio entre ellos, permitiendo que ciclistas más corpulentos puedan desarrollar toda su potencia en esa zona.
Las protuberancias para los talones en la parte inferior del velomóvil son 2 cm más grandes, lo que permite usar bielas más largas o pedalear sin colisiones incluso para ciclistas altos.
La estructura de refuerzo detrás y junto al asiento —presente en el Bülk MK1— ha sido eliminada. En su lugar, la inclinación del respaldo se regula ahora mediante una cuerda ajustable, fijada de forma central en un gancho situado en la parte trasera del asiento.
Esto reduce el peso del vehículo y genera más espacio libre y continuo para equipaje en el interior. Como en el Bülk MK1, el asiento puede ajustarse rápidamente sobre el suelo del velomóvil en seis posiciones diferentes, sin necesidad de herramientas.
Además, el túnel de la cadena se ha prolongado 10 mm hacia abajo, lo que da más margen a ciclistas con piernas largas.
En conjunto, todas estas mejoras aumentan de forma notable los límites de tamaño del usuario.