Desplazarse en velomóvil (Aeryn P., desde el Reino Unido)
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- Written by Velomobile World
HISTORIAS DE LA COMUNIDAD VELOMOBILE
Desplazarse en velomóvil
Autora: Aeryn P. (Reino Unido)
¡Ah, las aventuras de ir al trabajo en velomóvil (Milan) cruzando Romney Marsh! Déjame pintar un cuadro de lo que es conducir la máquina a pedales más rápida que he tenido jamás.
Imagínate esto: un trayecto diario de 45 kilómetros por sentido, con cuestas tremendas que harían sudar incluso al ciclista más curtido. ¡Pero que no cunda el pánico! En este paraíso ventoso, los beneficios aerodinámicos del fiel velomóvil se convierten en tu arma secreta. Es como tener tu propio carro resistente al viento que te impulsa mientras los demás luchan contra las ráfagas.
Hablemos ahora del estatus de celebridad del Milan. ¡Sí, es cierto! Mi velomóvil es toda una estrella local, con varios grupos de Facebook dedicados a compartir avistamientos de su elegante silueta deslizándose por el pantano. Incluso salió en un artículo de prensa que captó la fascinación de los vecinos. ¡Es prácticamente un imán para paparazzis! (El artículo apareció bajo el título “Bizarre vehicle spotted on Kent’s roads leaves residents baffled” en el sitio web “www.kentonline.co.uk”).
Vale, el trayecto puede tardar 10 o 15 minutos más que ir en coche, pero es infinitamente más divertido. Mientras los demás soportan atascos encerrados en sus cajas de metal, yo avanzo a toda velocidad en mi velomóvil con una sonrisa de oreja a oreja. Pedalear por el pintoresco paisaje de Romney Marsh no tiene comparación.
Y hablando de pedalear… desde que tengo mi bici, en noviembre de 2022, ¡he recorrido casi 6000 kilómetros! Solo de pensarlo ya duelen las piernas. Pero con cada pedalada he descubierto los rincones más recónditos de este paisaje tan especial, viendo cambiar las estaciones y afrontando cada reto del camino.
Ah, y no puedo olvidar aquel encuentro tan gracioso con la policía. Iba tan rápido con el Milan que no se lo podían creer. Me hicieron parar convencidos de que llevaba un motor oculto que me daba esa velocidad tan increíble. Pero no, solo era mi potencia a pedales, ¡más de lo que podían imaginar!
Así que, querido/a ciclista en velomóvil, tú también podrías conquistar los vientos de Romney Marsh, vencer las cuestas, sorprender a los vecinos y desconcertar a las autoridades. Tu trayecto puede convertirse en una auténtica obra de arte en movimiento. Sigue pedaleando, sigue sonriendo y sigue compartiendo la alegría de tus aventuras sobre tres ruedas con todos los que tengan la suerte de verte pasar.